24 may. 2010

Errores, Faltas y Defectos!




¡Lo mejor que podemos hacer con los defectos, faltas, errores y debilidades, es verlos y reconocerlos sinceramente, y entonces intentar superarlos de algún modo!
Cuando nos equivocamos, Dios no nos desecha sin más. ¡Si fuera así, ya nos habría desechado hace mucho tiempo, considerando la cantidad de errores que cometemos! ¡Simplemente nos indica la manera de corregirlos y nos anima a seguir intentando!

Todos tenemos debilidades, todos nos equivocamos, pero la mejor manera de ayudarnos a nosotros mismos es afrontar la realidad. ¡Tenemos que estar dispuestos a abrir nuestro corazón y a desnudar el alma ante el Señor y nosotros mismos, a vernos tal como somos en realidad! ¡Debemos pedirle al Señor que nos ayude a ser sinceros con nosotros mismos y a vernos como Él nos ve!

¡Si somos capaces de reconocer sinceramente nuestros problemas, podremos entonces combatirlos!

¡Gracias, Señor, porque estamos aprendiendo y todavía estamos aquí a pesar de nuestros errores, faltas y defectos!

¡Sabemos que es únicamente gracias a Ti! ¡Tú nunca fallas!

6 may. 2010

¿Qué desea tu corazón?



¡Si te deleitas en el Señor y en Su servicio, Él ha prometido que te concederá las peticiones de tu corazón! (Sal.37:4)

Nada es demasiado para los hijos obedientes de Dios. Si le complacemos, no sólo recibimos todo lo que necesitamos, sino, generalmente, también lo que deseamos, y aún más de lo que necesitamos, "¡mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos!" (Efe.3:20)

El Señor está dispuesto a hacer cualquier cosa por nosotros y a darnos todo lo que nos resulte beneficioso. ¡Pero Él no siempre nos lo da todo, porque no siempre es bueno para nosotros! ¡Ya lo intentó antes con los hijos de Israel! ¡En varias ocasiones les concedió los deseos de su corazón, cuando no era bueno para ellos, pero envió pobreza a sus almas! (Sal.106:15)

Señor, Tú dijiste que si pasábamos la prueba, poniéndote a Ti en primer lugar y deleitándonos en Ti y en los Tuyos ante todo, entonces Tú nos confiarías otras cosas, todo lo que necesitáramos e incluso deseáramos, ¡porque ya no se interpondrían entre Tú y nosotros! ¡Cuando algo nos sea provechoso, dánoslo, Señor, y si algo no nos haría bien, por favor, aléjalo de nosotros! En el nombre de Jesús. ¡Amén!