2 dic. 2008

Hambre de Dios?

Tienes hambre de Dios? Si no es así es quizá porque nos alimentamos diariamente de lo que el enemigo nos da…

Las personas que tienen hambre de Dios se les nota en su rostro ese gusto que sienten cuando escuchan de su palabra o una canción de alabanza levantan sus manos y lagrimas recorren sus mejillas, para otras personas les parecerá extraño como si habláramos un idioma que no pudieran entender. Puedo imaginar porque unos tenemos hambre de Dios y otros no, es como si pasáramos frente un lugar donde venden tacos haces una pausa y te sirven de comer y lo haces hasta saciar (Gloria a Dios) pero al llegar a casa te encuentras con una cena preparada con tanto amor por las manos de quien te ama, te invitan a sentarte a la mesa pero por muy deliciosa que se vea resulta que ya no tienes hambre. Lo mismo aplica para nuestra hambre espiritual.

Hay muchos que no tienen hambre de Dios porque ya están “llenos” se han llenado de lo que el enemigo a puesto delante de ellos.

Así como Dios adereza mesa delante de nosotros en presencia de nuestros angustiadores (Salmo 23:5) El enemigo tratara de ser un remedio de Dios aderezando mesa delante de nosotros tratando de sustituir lo que nuestro Padre nos quiere dar con alimentos que no sacian ni nutren nuestra hambre espiritual cayendo en todo tipo de tentaciones que engañan nuestro corazón.

“No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” (1 Corintios 10:21)

Solo Dios puede Saciar nuestra verdadera Necesidad.